La Fundación de la Asociación Española de la Carretera (FAEC) ha concedido el XI Premio Internacional a la Innovación en Carreteras «Juan Antonio Fernández del Campo» a una investigación que propone una nueva forma de conocer las cargas que soportan las carreteras: convertir el propio pavimento en un sensor capaz de estimar el peso de los vehículos que circulan sobre él.
El trabajo, desarrollado por investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y la empresa Virtón, ha sido seleccionado por unanimidad entre las 22 candidaturas presentadas a esta edición del certamen.
La investigación, titulada «Implementación a escala real de un pavimento asfáltico piezorresistivo para sistemas de pesaje dinámico», utiliza una mezcla asfáltica que incorpora fibras de carbono, de manera que su resistencia eléctrica varía cuando recibe una carga. Esto permite detectar el paso de los vehículos y obtener información relacionada con su peso, sin necesidad de instalar una báscula convencional. El sistema combina las propiedades del material con algoritmos de inteligencia artificial que permiten interpretar las señales eléctricas y clasificar diferentes niveles de carga.
Uno de los aspectos más relevantes de la investigación es que no se ha limitado a ensayos de laboratorio. Tras una primera fase de desarrollo y caracterización de los materiales, el equipo construyó una sección de pavimento a escala real en una vía urbana con circulación de autobuses. Los ensayos permitieron comprobar que el material respondía eléctricamente al paso de los vehículos y que las señales obtenidas podían utilizarse para distinguir diferentes niveles de carga. Además, la sección se ejecutó mediante procedimientos constructivos convencionales, sin necesidad de maquinaria especializada.
Conocer las cargas reales que soporta una carretera resulta especialmente importante para comprender y anticipar el deterioro de sus firmes. Actualmente existen sistemas de pesaje dinámico (Weigh-in-Motion, WIM), pero su implantación puede implicar costes elevados y necesidades específicas de instalación y mantenimiento. La posibilidad de integrar esta capacidad directamente en el pavimento abre nuevas perspectivas para:
- Conocer mejor las cargas del tráfico, más allá del simple número de vehículos.
- Analizar el deterioro de los firmes en función de las cargas que realmente soportan.
- Mejorar los modelos de conservación predictiva, anticipando posibles necesidades de intervención.
- Optimizar las inversiones en mantenimiento, utilizando información más precisa sobre el comportamiento de la infraestructura.
Aunque todavía se trata de una tecnología en desarrollo, sus resultados muestran el potencial de los nuevos materiales para transformar las carreteras en infraestructuras capaces de proporcionar información sobre su propio funcionamiento.
